sábado, 1 de agosto de 2009

De miedos, tristezas y dolores imaginarios

------------Normalmente no suelo ser tan triste,

o al menos es la forma en la que yo me veo...

Sentir de repente una tristeza profunda que te invade, casi como si alguien amado hubiera muerto.Sinceramente es una cosa de lo mas ridícula, o tal vez no sea ridícula sino simplemente insoportable, claro si resulta que es tan incomprensible, y la profunda necesidad de saber la respuesta verdadera a todo (tan humana) que nos invade impida siquiera dejar en paz el tema; y tratar de ahogar esas repetidas emociones en estupideces mundanas, y que nadie entienda porque nos reímos luego de cosas tan estúpidas cuando estamos solos, es el distintivo indiscreto de que los que nos rodean simplemente a veces no comprenden, que reír porque te has contado un chiste que no te sabías es un simple escape de esas dolencias imaginarias que a veces te asaltan llenándote de dudas. Sera culpa de los bio-ritmos tan desajustados en estos tiempos, o de la enfermiza cultura tan neurótica y taciturna que nos venden, quizás es esto y aún muchas cosas más.

Pero como explicar que cuando no te importa mas nada de eso de las modernidades enfermizas, igual te enfermes de depresión, y agonises, pálido, ojeroso, y quién sabe cuantos aspectos desgradables mas... supongo entonces que son los virus modernos, o quizas si se activa nuestra vena paranóica sea culpa de los gobiernos multimillonarios y sus nuevas técnicas de dominación mundial.

Simplemente el unico y deseperado consuelo que puedo brindar a quien sienta esto, es una sonrisa, y mira que es algo cuyo valor es tan bajo en este mundo tan globalizado; pero tu que miras con ojos de realidad entenderás que es el mas cálido de los regalos humanos...

No quisieras mañana recibir el mundo sonriendo, para que el espejo te devuelva una imagen rozagante y a colores, y no aquel rostro apagado y gris casi verde que te enferma cuando te recibes a ti mismo por las mañanas...

Porque la tristeza te enbarga ignora los porque y vive un día a día tan inocente que cuando te des cuenta esa tristeza pasajera, destructiva e inmesamente imaginaria habrá desaparecido...

El tiempo no lo sana todo, pero al menos hace cambiar las perspectivas de observación.

Mañana quizás al observarte a ti mismo como un espectador de tu propia vida rías de los momentos que llegaste a considerar mortalmente insoportables.

El dolor imaginario sólo lo controla la mente; y si no controlas a tu mente, que hacer, pues te digo yo; que tratar de domarla a la fuerza hasta que venga sola como un dulce cachorro tras nosotros y asi sera la mejor amiga del hombre.

Te escribo de nuevo a ti el niño- hombre que aparece en mis sueños inalterada su imagen de miles de formas. El que me decía como solución a todo vamos a mirar las estrellas; ese que tiene los ojos grises a veces y otros un tanto el dorado de la aurora.

Y les escribo a ustedes los que son y los que fueron y los que seguirán siendo...

No me quieren dar una pista mas acerca d estos dolores y miedos imposibles además de insoportablemente imaginarios, sobre las tristezas pienso que un rato mas sumergida en ellas no me hará daño, es que de ellas nacen ideas preciosas que me elevan el ánimo, ya saben ustedes la bipolaridad latente en los corazones humanos...

Mejor dejo que los pensamientos corran como un largo y tempestuoso (y obviamente sinuoso) río hacia el mar...

Mientras tanto un hasta pronto bastará

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